A pesar de todo, ¡Enhorabuena chicos!
Escribo este post mucho más calmada de lo que pude hacerlo ayer. Os pongo en antecedentes.
Como alguien leería allá por octubre, este año entreno a un equipo mixto de categoría benjamín. Es todo un reto, ya que son niños que nunca habían jugado a baloncesto. La temporada la empezamos mal, para qué vamos a engañarnos. Nos cerraban acta en todos los partidos, aunque en descargo de mis jugadores diré que el resto de equipos eran de segundo año y se les notaba que llevaban tiempo jugando a esto. Pero a los niños se les veía mejoría, muchísima. Incluso había cuartos en los que la diferencia a nuestro favor era abrumadora (recuerdo un 16-2), pero el hecho de que no asimilaran todos los conceptos bien nos hacía perder comba en el global del partido.
Los últimos partidos han sido espectaculares en cuanto a entrega y mejoría de los niños. Ya no nos cierran acta, perdemos de unos diez puntos y viendo como estaba el equipo a principio de temporada yo me siento treméndamente satisfecha de como se están desarrollando las cosas, de como veo que los niños van aprendiendo más. Por poner un ejemplo en el equipo hay una niña, la más pequeñita de todos, con 8 años tiene unos fundamentos y una capacidad de asimilación increible para una niña tan pequeña, lo que pasa que al principio de temporada casi ni llegaba a canasta. Ahora llega, vaya que si llega, incluso ha aprendido a tirar sin saltar tres metros hacia delante, algo que es normal en alguien que mide 1.30 o menos como ella.
Bueno a lo que iba. Resulta que ayer teníamos un partido contra otro equipo que no había ganado ningún partido en toda la temporada. Aclarar que es una categoría sin árbitros ni auxiliares, y todo el trabajo lo tenemos que hacer el equipo local. El árbitro de ayer era la entrenadora del equipo rival No quiero echarle la culpa de nada, a fin de cuentas lo del arbitraje es algo con lo que ya contábamos, eso si, yo pito mis partidos de casa y no les dejo pasar ni una a mis chicos, porque considero que es la única forma de que aprendan a no hacer dobles, no hacer pasos flagrantes, defender sin empujar al contrario y no hacer campo atrás(he puesto esos ejemplos porque me parece que son los errores o fallos en los que más pueden incurrir niños tan pequeños), Un jugador del equipo contrario hacía un acompañamiento de balón y unos dobles tan flagrantes que hasta mis niños se daban cuenta y se cabreaban por ello. Yo no comparto esa forma de árbitrar, ya que a fin de cuentas al único que perjudica es al mismo jugador de su equipo, que nunca va a aprender lo que está bien y lo que está mal. Pero ya he dicho que el árbitraje era lo de menos.
Lo curioso estaba en la mesa de anotaciones. Empezamos el partido bien, dos abajo, pero manteniendo el ritmo. Los niños estaban jugando muy bien, y llegamos al descanso dos arriba. Todo genial. Los niños ilusionados, os podeis imaginar, iba a ser su primera victoria si todo se desarrollaba como estaba sucediendo. En el tercer cuarto reservé a nuestro mejor jugador. Es el más alto del equipo y eso a estas edades se nota. Ya si me hiciera caso y tirara a tablero en las entradas sería la leche, pero eso es algo que debo meterle, más aún, en la cabeza. Pues bien, en contra de lo que sucede en otros partidos cuando ese niño no está en pista, aguantamos genial el tipo. Nos metieron dos canastas seguidas al principio del cuarto (según mi cabeza dos abajo íbamos en ese momento). Nosotros anotamos otras dos, justo de dos niños que no suelen meter muchas canastas, por eso lo recuerdo perfectamente (una es la niña que he citado anteriormente y otro es un cabeza loca, pero el único que me hace caso con lo de tirar a tablero). Creo que entonces nos metieron tres más y nosotros una más. Total, que acaba el cuarto y yo en mi cabeza pensando, bueno, vamos dos abajo.
Cuál es mi sorpresa cuando desde la mesa me dicen que vamos... 8 abajo!!!! Pero como es posible? Claro los niños no son tontos y se dieron cuenta que algo raro pasaba, con su consiguiente pájara en el último cuarto, en la que nos volvieron a quitar otra canasta, la del último segundo.
Total, el marcador final fue 30-18 (pero si a nosotros nos quitaron, dudo mucho que a ellos no les anotaran de más, como bien apuntó un niño de mi equipo durante el partido, ya que no pasaba nada en el campo y la chica de la mesa estaba anotando algo). Encima comprobé al recibir el acta que en ese tercer cuarto sólo nos habían anotado una canasta, precisamente la de la niña, y no anotaron las otras que metimos, joder y encima me acuerdo perfectamente porque como he dicho son niños que no suelen meter muchas.
Es cierto que teníamos que haber estado vigilando la mesa, pero ¿quien se iba a pensar que iban a falsear tanto el acta de un partido de niños de 8 años? Ayer al acabar el partido no me entraba en la cabeza y hoy me sigue sin entrar. Ya creceran y tendrán tiempo de sufrir alguna injusticia arbitral, pero considero que a estas edades están ahí para aprender, y poco se aprende si te regalan el partido de tal manera.
Al final mis niños se consideraron ganadores morales, porque a fe que lo fueron y acabaron cantando: hemos ganado, hemos ganado. Me alegro por ellos. Por suerte son jóvenes para darse cuenta de lo que pasó realmente.
A mi se me caería la cara de verguenza si les quitara una ilusión tan grande a unos niños de 8 años que iban a conseguir o al menos luchar por la primera victoria de su vida. Pero por lo que se ve, no todo el mundo tiene escrúpulos.
Como alguien leería allá por octubre, este año entreno a un equipo mixto de categoría benjamín. Es todo un reto, ya que son niños que nunca habían jugado a baloncesto. La temporada la empezamos mal, para qué vamos a engañarnos. Nos cerraban acta en todos los partidos, aunque en descargo de mis jugadores diré que el resto de equipos eran de segundo año y se les notaba que llevaban tiempo jugando a esto. Pero a los niños se les veía mejoría, muchísima. Incluso había cuartos en los que la diferencia a nuestro favor era abrumadora (recuerdo un 16-2), pero el hecho de que no asimilaran todos los conceptos bien nos hacía perder comba en el global del partido.
Los últimos partidos han sido espectaculares en cuanto a entrega y mejoría de los niños. Ya no nos cierran acta, perdemos de unos diez puntos y viendo como estaba el equipo a principio de temporada yo me siento treméndamente satisfecha de como se están desarrollando las cosas, de como veo que los niños van aprendiendo más. Por poner un ejemplo en el equipo hay una niña, la más pequeñita de todos, con 8 años tiene unos fundamentos y una capacidad de asimilación increible para una niña tan pequeña, lo que pasa que al principio de temporada casi ni llegaba a canasta. Ahora llega, vaya que si llega, incluso ha aprendido a tirar sin saltar tres metros hacia delante, algo que es normal en alguien que mide 1.30 o menos como ella.
Bueno a lo que iba. Resulta que ayer teníamos un partido contra otro equipo que no había ganado ningún partido en toda la temporada. Aclarar que es una categoría sin árbitros ni auxiliares, y todo el trabajo lo tenemos que hacer el equipo local. El árbitro de ayer era la entrenadora del equipo rival No quiero echarle la culpa de nada, a fin de cuentas lo del arbitraje es algo con lo que ya contábamos, eso si, yo pito mis partidos de casa y no les dejo pasar ni una a mis chicos, porque considero que es la única forma de que aprendan a no hacer dobles, no hacer pasos flagrantes, defender sin empujar al contrario y no hacer campo atrás(he puesto esos ejemplos porque me parece que son los errores o fallos en los que más pueden incurrir niños tan pequeños), Un jugador del equipo contrario hacía un acompañamiento de balón y unos dobles tan flagrantes que hasta mis niños se daban cuenta y se cabreaban por ello. Yo no comparto esa forma de árbitrar, ya que a fin de cuentas al único que perjudica es al mismo jugador de su equipo, que nunca va a aprender lo que está bien y lo que está mal. Pero ya he dicho que el árbitraje era lo de menos.
Lo curioso estaba en la mesa de anotaciones. Empezamos el partido bien, dos abajo, pero manteniendo el ritmo. Los niños estaban jugando muy bien, y llegamos al descanso dos arriba. Todo genial. Los niños ilusionados, os podeis imaginar, iba a ser su primera victoria si todo se desarrollaba como estaba sucediendo. En el tercer cuarto reservé a nuestro mejor jugador. Es el más alto del equipo y eso a estas edades se nota. Ya si me hiciera caso y tirara a tablero en las entradas sería la leche, pero eso es algo que debo meterle, más aún, en la cabeza. Pues bien, en contra de lo que sucede en otros partidos cuando ese niño no está en pista, aguantamos genial el tipo. Nos metieron dos canastas seguidas al principio del cuarto (según mi cabeza dos abajo íbamos en ese momento). Nosotros anotamos otras dos, justo de dos niños que no suelen meter muchas canastas, por eso lo recuerdo perfectamente (una es la niña que he citado anteriormente y otro es un cabeza loca, pero el único que me hace caso con lo de tirar a tablero). Creo que entonces nos metieron tres más y nosotros una más. Total, que acaba el cuarto y yo en mi cabeza pensando, bueno, vamos dos abajo.
Cuál es mi sorpresa cuando desde la mesa me dicen que vamos... 8 abajo!!!! Pero como es posible? Claro los niños no son tontos y se dieron cuenta que algo raro pasaba, con su consiguiente pájara en el último cuarto, en la que nos volvieron a quitar otra canasta, la del último segundo.
Total, el marcador final fue 30-18 (pero si a nosotros nos quitaron, dudo mucho que a ellos no les anotaran de más, como bien apuntó un niño de mi equipo durante el partido, ya que no pasaba nada en el campo y la chica de la mesa estaba anotando algo). Encima comprobé al recibir el acta que en ese tercer cuarto sólo nos habían anotado una canasta, precisamente la de la niña, y no anotaron las otras que metimos, joder y encima me acuerdo perfectamente porque como he dicho son niños que no suelen meter muchas.
Es cierto que teníamos que haber estado vigilando la mesa, pero ¿quien se iba a pensar que iban a falsear tanto el acta de un partido de niños de 8 años? Ayer al acabar el partido no me entraba en la cabeza y hoy me sigue sin entrar. Ya creceran y tendrán tiempo de sufrir alguna injusticia arbitral, pero considero que a estas edades están ahí para aprender, y poco se aprende si te regalan el partido de tal manera.
Al final mis niños se consideraron ganadores morales, porque a fe que lo fueron y acabaron cantando: hemos ganado, hemos ganado. Me alegro por ellos. Por suerte son jóvenes para darse cuenta de lo que pasó realmente.
A mi se me caería la cara de verguenza si les quitara una ilusión tan grande a unos niños de 8 años que iban a conseguir o al menos luchar por la primera victoria de su vida. Pero por lo que se ve, no todo el mundo tiene escrúpulos.


